Título original: De lo espiritual en el arte, Barcelo, Paidós, pp 27-28. (1996)
Se trata de un texto que hemos trabajado en clase que no solo se aplica al ámbito artítistico. Pues la desolación del iluminado se da en todos los campos.
"La vida espiritual, representada esquemáticamente, es un gran triangulo agudo dividido en secciones desiguales, la menor y más aguda dirigida hacia arriba. Cuanto más hacia abajo, tanto más anchas, grandes, voluminosas y altas resultan las secciones del triangulo.
El triángulo se mueve despacio, apenas perceptiblemente hacia adelante y hacia arriba, donde { hoy} se halla en el vértice más alto,{mañana} estará la próxima sección. Es decir, lo que hoy es comprensible para el vértice más alto, mañana será contenido razonable y sentido de la vida de la segunda sección.
A veces, en el extremo del vértice más alto se halla un hombre solo. Su contemplación gozosa es igual a su inconmesurable tristeza interior. Los que están próximos a él no le comprenden; indignados le llaman farsante o loco. Así se encontró Beethoven en su vida, denostado y solitario en la cumbre.
Cuántos años se necesitaron para que una sección más amplia del triángulo alcanzara la posición que él ocupó antaño solo? Y pese a todos los monumentos-¿ han ascendido verdaderamente tantos hasta esa cima?-
En todas las secciones del triángulo hay artístas. Todo el que ve más allá de los límites de su sección es es un profeta para su entorno y ayuda al movimiento del obstinado carro.
Si por el contrario renuncia a ella, sus compañeros de sección le comprenderán y le ensalzarán. Cuanto más grande sea la sección y cuanto más bajo su nivel, tanto mayor será la masa que comprenda el discurso del artísta. Naturalmente, cada sección tiene, consciente o ( o la mayoría de las veces) inconscientemente, hambre espiritual. Este pan se lo dan sus artistas; mañana la sección siguiente tenderá sus manos hacia él.
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