viernes, 3 de febrero de 2012

Donde el off predomina.

Hablando sobre las vistas que cada uno de nosotros  poseemos como humanos en nuestros respectivos hogares, el señorin y yo hemos semi finiquitado una conversación con el tema de los espacios personales.

Sí ,señoras y señores; Aquellos espacios físicos o no donde damos rienda suelta a nuestra parte irracional encefálica. Aquellos lugares que solo consideramos como nuestros por la especialidad que implican.
Normalmente esta, suele ser generada por recuerdos de todo tipo, ya sean positivos o negativos. Pero ese espacio aparte de guardar muchos momentos, cabe destacar que  es nuestro por dos motivos .

El primero es por  uno hecho , experiencia o recuerdo en concreto. Es decir ese lugar nos llena en concreto por esa "primera vez" que hicimos esto o lo otro, por esa primera vez que escuchamos o nos caímos por tal, por las risas y lagrimas que derramamos ,por X.
Este lugar está marcado por ese hecho y es el sitio donde después de ese, que cambia nuestras vidas .Es la fuente de nuestra paz y consuelo o incluso de tristeza  si es que ese es el modo de llevar las emociones. Cada uno sabemos como asumimos los retos del día a día y la emocionalidad que nos aportan.

Por otro lado puede ser que ese espacio no tenga nada que ver con un hecho que hayamos experimentado. es más puede no existir ese lugar más que en nuestra imaginación.

Mi espacio procede más bien por el segundo motivo. Desde el verano anterior suelo ir a pasar las horas incluso a estudiar a las playa de San Juán de la Canal. Se sitúa en Santander  y más concretamente cerca del cementerio de Ciriego y cerquita de la urbanización de Soto de la Marina.

Desde que la vi con 15 años me enamoró por sus curvas, por su agua, las rocas y los acantilados que tiene en su lejanía con las casitas que aparentan un tamaño menudo debido a la distancia que se ven desde donde esta la arena....

En principio fui con mis padres y mis primos, ya se sabe ; las míticas tardes domingeras de Agosto donde te llevas la nevera para pasar el día todos juntos.

Pues bien, desde día no he dejado ir cada vez que ido a Santander.
Es impresionante el cúmulo de sentimientos que emergen de mi con las oleadas del agua el sonido del mar. Es impresionante los recuerdos que escribo en mi cuaderno en esa playa y el modo en que se funden esa naturaleza salvaje con el caos de mi soledad.
Por mucho que me pese  San Juán de la Canal conoce más aspectos de mi que mis propios padres, ya que en esa playa, dado que no hay nadie he podido hablar con el mar la arena, el aire, los pájaros ... Con todo el marco  que implica y he reído a carcajadas sola, llorado  cuando un dolor muy fuerte se ha apoderado de mi o cuando alguna vez he sentido que la puerta del amor se ha abierto o incluso cerrado.

Esa playa sabe cuales son mis sueños, sabe que me  encantaría trabajar periodista o estudiar filosofía, sabe que me gusta  el arte, que me gusta besar, que me gusta tocar el violín, porque este ya conoce mi espacio también  Y la verdad es que han congeniado muy bien dos de mis grandes amigos que son el mar y el violín. La verdad es que ese día pensé que se iba a detener y que el tiempo nunca pasaría, que siempre serían las 17: 30 de la tarde y que me quedaría a vivir en  ese momento de forma eterna, alimentándome de los sonidos y vibraciones del mar y de las cuerdas. Lástima que el tiempo corra y no permita vivir momentos esenciales que solo se repiten al mismo  nivel una vez cada  mil años. Es un recuerdo que jamás olvidaré fruto de esa mezcla.

,En fin retomando el tema esa playa sabe incluso las frustraciones que pululan por mi cabecita loca y cuales son las historias de fantasia que maquino cuando estoy tumbada y en paz y calma  en la toalla sintiendo la suave brisa y la arena rozando mi pelo y piel.
En ese espacio tan amplio como es la playa en su totalidad suelo llevar un par de biomboos de color crema . Los cuales con el soporte de las sandalias y de la ropa  quedan de pie cerrandome entre medias el resto del espacio y dejandome a la vista  la mar las rocas y el monte. Esto curioso  porque a la parte salvaje de esta playa no va nunca nadie. Y cuando digo nadie es nadie. Es decir de encontrarme yo sola. Sin embargo  a la vez de ser una persona que me gusta compartir mis curiosidadas y creencias incluso historias con la gente,  también tengo la necesidad de acotar ese espacio.
 Dentro de esa playa necesito tener mi sitio donde tumbarme, donde poner las conchas y las telas,  en fin donde apoyarme poder sentirme en armonía.

Pueden ser manías sí, es indiscutible pero  ese huequito que considero como sumamente mío y que hay veces que mi descabellada cabeza se propone comprar cuando tenga dinero ese lugar , no" puede permitir" que alguien más este allí. Porque es "mío"  y sentiría que me invaden  eso que he construido yo con mi cabeza y mis momentos . Desde luego, sería una gran jodida casualidad que alguien maravillado por el lugar fuese a esa playa y que sentase en mi espacio.
Esa armonía que he creado yo, no me gustaría que fuese " invadida" por alguien "sin mi permiso".

Evidentemente no tengo el poder constituyente suficiente para legitimar que ese espacio sea únicamente mío pero me pincharían un poco esa tranquilidad que tengo ya asentada al estar completamente sola.

San Juán de la Canal no tiene 4 estaciones para mi. No tiene tiempo. Al fin y al cabo si ese espacio es nuestro, es porque nosotros lo creamos en base a un criterio irracional. Es algo que creamos para nuestros espacios  en off por ello por lógica no suele haber tiempo.

Y bueno no sé en ese espacio he recordado cosas que no tienen nada que ver con el lugar, otras que sí lo tienen, he podido sentirme  en esencia y otras en las que he necesitado recoger mis bártulos por no poder más. En fin, nuestro espacio es digamos el yo interior canalizado de forma física o mental. Como bien expliqué antes puede ser un sueño.Lo hacemos adaptable a nuestra forma de ser.

Sobre el sueño.Yo tengo un sueño en el que a veces estando despierta cierro los ojos y me imagino que estoy en una explanada  en la que un poco más adelante hay unos matorrales. Estos se mezclan con unos arboles que cuelgan como hojas unas flores de color violeta, un violeta suave . Son pomposas y muy hermosas.Es como si estuviese delante , en la explanada y en frente mío tuviese la entrada por medio de esas guirnaldas de flores a un bosque profundo verdoso repleto de pinos y con esas flores violetas. También hay un ciervo  y al fondo de no sé qué lugar en concreto oigo el suave ruido de un riachuelo.
como se puede ver mi bosque o mi sueño también es un mecanismo en el que me sumerjo para volar.

Y hablando de volar, me había olvidado del Señorín -espero que me puedas perdonar por no haberte cedido el protagonismo que en otras historias te has llevado-. Porque él también tiene su espacio.

Me ha contado que la terraza de su casa es el espacio donde más a gusto ha consumido el alquitrán de sus cigarros. Donde se habrá podido sentir libre.
Puede ser que algún día atado por sus agobios, porque el señorín ahí donde le vemos también se agobia,  habrá disfrutado de sus recuerdos  tal vez de su niñez o adolescencia de su día a día, de las reflexiones que saque en conclusión o simplemente  donde disfruta puede fijar y  perder la mirada  ante una puesta de sol de un atardecer como me ha contado antes.

 En fin   ójala nunca perdamos esos lugares o esos momentos en los que realmente podemos desbordar todas aquellas, ilusiones, proyectos, fantasias, miedos ,dulcuras, amores...TODO

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